Queridos almagreños todos:

Quiero aprovechar este medio -en nuestras Parroquias recién estrenado- para saludar a todos desde aquí, y cómo no, dar la enhorabuena por este trabajo a los artífices del mismo y a los catequistas de todos los niveles que, a través de la Red, quieren poner a disposición de padres, de niños, jóvenes y adultos, este instrumento de comunicación, que nace con una hermosa vocación de servicio. ¡Adelante! Adelante siempre, evangelizando a ahora y a deshora, con fe y con esperanza cristiana, con todos los medios que Dios y la técnica ponen en nuestras manos.

Siempre que escribo unas palabras para ser publicadas, lo hago tras un rato de oración y procuro ofrecer un mensaje, una ayuda al crecimiento de cuantas personas puedan leerlo. He hecho referencia ya a la FE y a la ESPERANZA, pero las virtudes cristianas no están completas sin la CARIDAD o el AMOR. Es a esta fundamental virtud a la que os quiero animar especialmente, pues “…si no tengo amor, todo lo demás de nada me sirve” dice San Pablo. Nunca ha sido, ni será fácil, amar a pecho descubierto, como nos pide Cristo, y en los tiempos que vivimos menos, porque todo se confunde en el relativismo reinante o intenta confundir. De aquí que necesitemos los cristianos una seria formación para clarificar metas y medios para conseguirlas, no podemos ponernos a evangelizar sin tener presentes los sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Sin conocer afondo el momento en que vivimos, los conflictos y divisiones de nuestro mundo, los intereses egoístas que tanto nos complican a todos.

Encontrar la verdad, por encima de todo, se nos hace cada día más difícil. Decía esta semana el Papa Francisco: “…sin la búsqueda de la verdad, cada uno se convierte en medida de sí mismo y de sus actos, abriendo el camino a una afirmación subjetiva de los derechos, por lo que el concepto de derecho humano, que tiene en sí mismo un valor universal, queda sustituido por la idea del derecho individualista. Esto lleva al sustancial descuido de los demás, y a fomentar esa globalización de la indiferencia que nace del egoísmo, fruto de una concepción del hombre incapaz de acoger la verdad y vivir una auténtica dimensión social.”

 

   Podemos comprender bien, desde esa reflexión del Papa, la importancia de ser auténticos, de decir y vivir en la verdad para no hacer tan complicadas las cosas, porque Dios no es complicado, la complejidad la ponemos nosotros con nuestros interese y egoísmos. La ciencia tampoco complica las cosas, mejor, las explicita y aclara.

Con los medios de comunicación pasa igual, son instrumentos de gran valor para mantenernos informados y para formarnos, de ahí la importancia de que sean transmisores de la verdad, utilizando responsablemente la libertad de expresión, buscando formar e informar por encima de las meras opiniones.

Porque creo que puede servir al respecto, transcribo aquí un poema muy sencillo que dedique hace años a unos periodistas:

Limpio quiero el Papel

Miro este triste papel

que de aquel taco de folios

tengo fuera desde ayer.

Miro y miro sin poder,

por falta de inspiración,

o por miedo, o por pudor…

manchar su hermosa blancura,

con la tinta de una pluma

que no me atrevo a coger.

Tan blanco como la cal,

sigue virgen frente a mí.

¿Con qué signos escribir?

¿Qué palabras escoger?

Que merezcan “merecer”

o que la pena bien valgan

las manchas en el papel.

Debo loco parecer

por mimarte y respetarte,

por tocarte con temblor,

por quererte y contemplarte,

por usarte con pudor,

por no arrugarte  y tirarte

con una mancha cualquiera.

Miro este triste papel

que de aquel taco de folios

tengo fuera desde ayer.

Quiero aportarte valor, y no sé.

Quiero que tenga sentido,

que el árbol que te engendró

y que por ti se cortó,

la muerte halla merecido

con un poco de razón.

Puedo escribir a mi madre

y decirle que la quiero.

Puedo a la vida escribir

para mostrarte mil cielos.

Quiero la verdad plasmar

y lo sublime decir.

Quiero que tus pliegos sirvan

para legislar el bien.

Quiero darte utilidad

y que te miren mil ojos,

quiero respetarte siempre

y no tratarte a mi antojo.

Miro, quiero, puedo y amo.

Quiero que envuelvas el pan.

Quiero hacerte un cucurucho,

que lleno de palomitas

proclame siempre la paz.

Que el nuevo año litúrgico nos sea propicio a todos; recibid un fuerte abrazo.

+ Ángel-Daniel

Anuncios