1 Pe 3, 15: “Dad a gloria a Cristo, el Señor, y estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo aquel que os pida explicaciones”.

Hoy más que nunca las palabras de San Pedro no sólo son actuales, sino que urgen a profundizar en la fe y sus fundamentos. En  una sociedad  desesperanzada,  indiferente al hecho religioso e incluso  anticlerical,  abocada muchas veces al vacío existencial,  los cristianos estamos  obligados a ser esperanza, esperanza ante los grandes interrogantes de  la vida, incluidos el sufrimiento y dolor,   que remueven la  existencia del hombre. Y esta esperanza ha de estar fundamentada en una fe bien cimentada que no siempre tenemos.

La creación del Instituto Diocesano de Teología ha sido una gracia para nuestra diócesis  Ofrece a todos aquellos que se sienten llamados y tienen posibilidades de seguir los cursos, un estudio que nos ayuda a ahondar en las raíces, a crecer en la fe,   formándonos, no para la erudición, sino  para el servicio a  la comunidad  a la que  pertenecemos, para dar testimonio “razonable”, abierto al diálogo  en nuestro entorno familiar, social y laboral.

Que no dejemos pasar esta oportunidad que nos brinda el IDT  en sus distintas modalidades y que sepamos agradecer a todos los sacerdotes  que han hecho posible su creación y su continuidad con gran esfuerzo y dedicación generosa, que ponen su tiempo y su saber al servicio del Instituto, de sus alumnos y  de paso a nuestra Iglesia de Ciudad Real.

Maru Ginés

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